Damnificados de Isla Cañas piden refugio seguro tras el terremoto
Más de 700 personas fueron evacuadas en Los Santos, y más de 200 permanecen en un corral en Sigua sin baños ni protección contra la lluvia.
Las familias de Isla Cañas, en la provincia de Los Santos, viven días difíciles después del terremoto del pasado viernes 9 de octubre. El sismo obligó a evacuar a más de 700 personas de la isla, y una parte de ellas sigue en condiciones precarias.
Entre quienes continúan fuera de sus casas hay más de 200 personas, incluidos niños y adultos mayores, que se encuentran en un corral en la comunidad de Sigua. Con el paso de los días, la falta de lugares adecuados para el aseo personal y para usar servicios sanitarios se ha vuelto una de las mayores preocupaciones.
Una de las afectadas describió la situación con crudeza. Según relató, no hay baño ni espacio para bañarse, y la incomodidad es constante. Las noches tampoco son fáciles, porque cuando llueve el agua entra al establo donde duermen algunos damnificados, lo que obliga a varias personas a buscar otros lugares para descansar.
Las donaciones de comida, ropa y otros artículos han llegado a la comunidad, pero la prioridad de las familias es otra. Lo que piden es un sitio seguro y adecuado donde permanecer mientras esperan una respuesta de las autoridades. Uno de los afectados lanzó un llamado directo para que no los dejen solos.
Pese al riesgo, muchos residentes siguen viajando cada día a Isla Cañas para cuidar sus viviendas y lo poco que les queda en sus propiedades. Sus traslados buscan proteger el patrimonio familiar mientras no se conoce cuándo podrán regresar de forma definitiva.
En medio de la incertidumbre también hubo espacio para un gesto de esperanza. Un padre decidió celebrar el cuarto cumpleaños de su hijo, Angelito, para que la emergencia no opacara esa fecha tan especial para la familia.
La petición de la comunidad es clara: un lugar seguro para resguardarse, con condiciones dignas para los niños, los adultos mayores y todos los damnificados que aún no saben cuándo volverán a sus hogares.