Cuba abre su sector petrolero a concesiones y a inversionistas privados
La reforma busca aumentar la producción de crudo y gas en medio del bloqueo petrolero de Estados Unidos y de una profunda crisis económica.
El gobierno cubano anunció una reforma de su sector petrolero que permite otorgar concesiones a inversionistas extranjeros y abre la participación a empresas privadas nacionales. La medida forma parte del programa de liberalización económica que impulsa La Habana para enfrentar una de las crisis económicas más severas que atraviesa el país.
La nueva legislación se aprobó dentro de un paquete de 176 reformas a favor del libre mercado, adoptado en junio. Su objetivo declarado es elevar la producción de petróleo y gas natural, en un contexto en el que la isla depende cada vez más de nuevas fuentes de energía y de financiamiento externo.
Desde comienzos de la década de 1990, compañías extranjeras han participado en el sector de los hidrocarburos, pero únicamente mediante contratos de producción compartida realizados a través de empresas mixtas con el Estado. La norma añade la concesión petrolera, una figura que, según un directivo del Ministerio de Energía y Minas, podría resultar más atractiva para algunos inversionistas. Las declaraciones fueron recogidas por medios oficiales.
El funcionario también señaló que la ley permite la participación de actores económicos privados nacionales en actividades de la industria. Aun así, el gobierno subrayó que mantendrá el control estatal sobre los recursos petroleros del país.
El contexto es delicado. Desde enero, Estados Unidos aplica un bloqueo petrolero como parte de su política de máxima presión contra el gobierno cubano. Esa medida ha agravado la crisis energética y económica de la isla, de 9,4 millones de habitantes, y varias empresas estatales y dirigentes del sector han sido sancionados. Cuba produce cerca del 40% del petróleo que consume, destinado sobre todo a sus siete viejas termoeléctricas, que sostienen el sistema eléctrico nacional.
Desde febrero, Washington permite únicamente la entrada de combustible comprado en Estados Unidos por emprendedores privados cubanos. Según datos oficiales, esas compras cubren apenas el 3% de las necesidades de consumo del país. En julio, el gobierno también abrió a la inversión privada sectores como gasolineras, farmacias, puertos y bancos. Las cifras oficiales indican que más de 15.000 pequeñas y medianas empresas operan hoy en la isla y emplean a más de un tercio de la población activa.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump no oculta su deseo de un cambio de régimen en La Habana. Ha calificado a Cuba, situada a 150 kilómetros de las costas de Florida, como una amenaza extraordinaria para la seguridad de su país y ha llegado a plantear que podría tomar el control de la isla.