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Cuánto cuesta marchar en noviembre: el esfuerzo detrás de las bandas escolares

Uniformes, instrumentos y ensayos de cuatro meses pesan en los bolsillos de los padres, mientras los colegios mantienen su presencia en los desfiles patrios.

Redacción Nacional, 9:35 a.m. · 2 min de lectura
Cuánto cuesta marchar en noviembre: el esfuerzo detrás de las bandas escolares

Cada fin de semana, miles de jóvenes de todo el país dejan a un lado el descanso para ensayar durante largas jornadas, bajo el sol o bajo lluvias repentinas. A pocos días del inicio de las Fiestas Patrias de noviembre, la preparación de bandas de música, liras, cornetas y batuteras de los colegios entra en su tramo más intenso.

Para los estudiantes, formar parte de la delegación de honor o de la banda de su centro educativo significa orgullo, sentido de pertenencia y continuidad con una tradición. Para los padres, en cambio, la participación representa un reto financiero que exige presupuesto, ahorro anticipado y ajustes en los gastos del hogar.

Según consultas en comercios locales y reportes de asociaciones de padres de familia, equipar a un alumno para las delegaciones escolares puede costar desde $150 y superar los $600, según el papel que cumpla dentro del grupo. El gasto básico incluye uniforme regular o de gala, calzado especial, boinas, guantes, bordados y distintivos. Si la banda exige que el estudiante tenga su propio instrumento o pague su mantenimiento, la cifra aumenta de forma considerable. A eso se suman pasajes, hidratación y alimentación durante los ensayos de sábados y domingos, que se prolongan por más de cuatro meses.

El Ministerio de Educación (MEDUCA) mantiene normas para frenar los gastos excesivos en las delegaciones. Mediante decretos y circulares para la organización de los desfiles, la entidad ha reiterado la prohibición de exigir uniformes costosos o no tradicionales, y pide que las escuelas prioricen el uniforme escolar regular con adecuaciones mínimas. Por su parte, la Comisión Nacional de Fiestas Patrias fija directrices para la seguridad de las delegaciones y regula el horario de los recorridos.

Más allá del dinero, el ritmo de los ensayos también exige resistencia y buena administración del tiempo. Los estudiantes deben cumplir con el cierre del tercer trimestre académico mientras completan jornadas de entrenamiento físico y musical que superan las cuatro horas seguidas.

Psicólogos y educadores coinciden en que las bandas escolares fomentan la disciplina, la puntualidad, el trabajo en equipo y el sentido de identidad nacional. Para muchos jóvenes de sectores populares, representar a su colegio es una de las experiencias más recordadas de la etapa escolar y una alternativa sana frente a riesgos de vulnerabilidad social.

Pese a las quejas por el costo de la vida y el cansancio, cada año la participación estudiantil desborda los planteles. Cuando el redoble suena en la ruta del desfile y la gente aplaude desde la acera, para miles de familias panameñas el esfuerzo cobra sentido.

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