BULLA
CULTURA

Portobelo recupera su iglesia de San Felipe con una restauración de 12.2 millones

La obra en el templo que resguarda al Cristo Negro busca devolverle su aspecto original y proteger la memoria del pueblo.

Redacción Nacional, 8:11 p.m. · 2 min de lectura
Portobelo recupera su iglesia de San Felipe con una restauración de 12.2 millones

Portobelo es mucho más que una parada en el camino. Es un pueblo que ha cargado durante siglos con buena parte de la historia de Panamá, y ahora uno de sus símbolos más representativos atraviesa un proceso de cambio. Se trata de la Iglesia de San Felipe, hogar del Cristo Negro, que entra en una restauración integral.

La intervención busca devolverle vida a los muros del templo, pero también preservar el significado que tiene para la comunidad. Para quienes viven allí, la obra no se reduce a reparar piedras. Se trata de cuidar la memoria de la gente y una parte de la identidad nacional. Las calles y los espacios del pueblo han acompañado la vida de varias generaciones, y las iglesias forman parte de esa memoria colectiva.

El proyecto abarca cuatro componentes: la Iglesia San Felipe, la Capilla San Juan de Dios, un gazebo, y la plaza externa junto con las calles laterales al templo. El costo total asciende a 12.2 millones de dólares. Según lo señalado, el paso del tiempo había dejado un deterioro profundo, por lo que la recuperación se consideraba urgente. En el sitio ya trabajan el personal, los materiales y los andamios, con el objetivo de cumplir las fechas de entrega establecidas para cada componente.

La fe en el Cristo Negro no se detiene por las obras, y los devotos siguen visitando el templo durante todo el año. Ese flujo constante ha sido uno de los retos para ejecutar los trabajos. Entre los cambios que ya se perciben está el techo. Las tejas originales habían sido reemplazadas por zinc, y la intervención pretende recuperar ese aspecto colonial y mantener la armonía con otras construcciones antiguas que aún se conservan en Portobelo. Además, los retablos, piezas clave para devolverle al templo parte de su esplendor, saldrán de España en octubre, en un viaje de unos 30 días.

Los residentes miran con expectativa el resultado de la obra y lo que puede significar para el futuro del pueblo. Este año las celebraciones del Cristo Negro serán atípicas, aunque la logística para el 21 de octubre ya está en marcha. Al mismo tiempo, la forma en que se asignó el proyecto, mediante un procedimiento excepcional, ha generado preguntas sobre el manejo de una inversión de más de 12 millones de dólares.

La duda que queda es qué recibirá Portobelo cuando termine la obra. La entrega del proyecto no cierra el reto, porque la conservación del espacio dependerá del cuidado que reciba después. Restaurar el templo es el primer paso. Mantenerlo en buen estado, para que la inversión y el esfuerzo de su gente no se pierdan con el tiempo, será la verdadera prueba.

Compartir
Nacionales

Te puede interesar

Ver la sección →