Coclé sufre sequía prolongada que deja sin agua a fincas y arrozales
Ríos y quebradas están secos, el ganado pierde peso y los productores piden pozos y mejores sistemas de riego para resistir.
El campo coclesano empieza a cambiar de rostro. Los ríos han perdido buena parte de su caudal, varias quebradas se secaron por completo y los productores libran una lucha diaria para conseguir agua para sus cultivos y para sus animales.
En La Pintada, el río Potrero lleva más de diez meses sin una corriente continua. Donde antes corría el agua solo quedan piedras, tierra seca y un cauce que refleja la ausencia prolongada de lluvias. El productor Carlos Fernández explica que casi diez meses sin lluvias continuas han dejado los pastos muy bajos, y que sus animales empiezan a perder peso. Advierte que, si no llueve en octubre, la pérdida de ganado en la región podría ser muy grande.
El problema ya se nota en el estado del ganado. Según los productores, varios animales están flacos y débiles. Una noria y un abrevadero que almacenaban más de 25 mil litros hoy tienen menos de 5 mil. Fernández calcula que algunos ganaderos ya perdieron la capacidad de sostener sus fincas, y que han tenido que vender parte de sus animales.
El golpe también alcanza a la agricultura. Luis Herrera, productor agrícola y ganadero, recuerda que en la zona se cultivaban melón, sandía, tomate, maíz y ají. Hoy, la reducción de las fuentes de agua limita esas actividades. Según él, el uso intensivo de captaciones hizo que la quebrada se redujera hasta quedar casi sin agua. Los productores piden perforar pozos para acceder a aguas subterráneas y reclaman ayuda del Gobierno para ese fin.
En otras fincas, los productores intentan resistir con lo que tienen. Algunos preparan silo para alimentar al ganado y separan a las vacas de los terneros. Las lluvias que llegan de forma ocasional son cortas, de unos pocos minutos, y apenas refrescan la tierra. Aquiles González, que construyó dos reservorios y compró maquinaria para manejar el agua, reconoce que la sequía también agotó buena parte de sus reservas, y contempla vender parte de su ganado si no regresan las lluvias en noviembre.
En el sector arrocero la situación es igual de delicada. Miguel Tuñón, representante de la Asociación Coclesana de Productores de Arroz, indica que muchas parcelas que empezaron la temporada en buenas condiciones ahora se están secando, y que los productores ya dan por hecho que habrá pérdidas. La superficie cultivada también se redujo: de unas 13 mil hectáreas que llegaron a sembrarse, hoy quedan alrededor de 2 mil 400 hectáreas bajo riego y apenas 100 en secano. Parte de la infraestructura del sistema de riego Las Lajas está abandonada, y los productores consideran que su rehabilitación sería clave para enfrentar futuras sequías.
En Juan Hombrón, en cambio, una estrategia de almacenamiento permitió resistir mejor. Alfredo Bethancourt preparó 40 hectáreas y construyó reservorios para reciclar y rebombear agua del río Antón, lo que le permitió mantener sus cultivos incluso durante hasta dos meses sin lluvias. El caso muestra que almacenar y administrar el agua puede marcar la diferencia cuando las precipitaciones dejan de ser constantes.
La falta de agua ya afecta la producción agrícola y ganadera de Coclé, y sus efectos no se quedan en las fincas. Tarde o temprano también llegan a la mesa de los panameños.