IGC contabiliza más de 90 réplicas tras terremoto de 7.2 en Panamá
El epicentro está en la Península de Azuero, con la mayor concentración en Tonosí. Protección Civil pide calma y revisar las viviendas.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá (IGC) actualizó la cifra de eventos secundarios tras el terremoto de magnitud 7.2 que se registró a las 12:56 p.m. de este viernes 9 de octubre de 2026. Según el organismo, ya se contabilizan más de 90 réplicas en territorio nacional.
El epicentro principal y la mayor densidad del enjambre sísmico se ubican en la Península de Azuero. El distrito de Tonosí, en la provincia de Los Santos, concentra la mayor cantidad, con más de seis réplicas verificadas en su territorio e inmediaciones. En una actualización anterior, el IGC había reportado 12 réplicas, con seis epicentros en Tonosí y magnitudes de hasta 6.4.
El especialista Néstor Luque, del IGC, explicó que el sismo fue de magnitud 7.2 en tierra y se asocia al Sistema de Falla Azuero-Soná. Indicó que los demás puntos registrados son réplicas y que más de 30 se encuentran en proceso de localización y verificación por parte de los funcionarios.
Luque señaló que la fuerte percepción del movimiento en todo el país tiene relación con la profundidad del foco, que se fijó en 10 kilómetros. Al estar tan cerca de la superficie, la energía se liberó con mucha fuerza y las ondas sísmicas se propagaron rápidamente por el territorio nacional.
Según el especialista, las réplicas representan el acomodo progresivo de los bloques rocosos del sistema de falla tras la fractura inicial. De acuerdo con el informe del IGC, irán disminuyendo en magnitud hasta volverse imperceptibles para la población. En ese momento, los bloques completan su reacomodo y se reinicia el ciclo de acumulación de energía.
Por su parte, el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) reiteró que una cifra elevada de réplicas es un comportamiento natural y esperado tras un sismo de esa magnitud. La institución pide a la población mantener la calma, asegurar objetos suspendidos o pesados que puedan caer y revisar las estructuras de sus viviendas antes de habitarlas con normalidad.