Cómo ayudar a los niños después de un sismo, según especialistas
Psicólogas recomiendan hablar con honestidad, mantener las rutinas y ofrecer cercanía física para reducir el miedo tras el temblor del 9 de octubre.
El viernes 9 de octubre, un sismo de magnitud 7.5 sorprendió a los panameños a las 12:56 p.m., cuando muchos estudiantes se encontraban en sus escuelas. Aunque el colegio es un lugar seguro para ellos, cada niño vivió el momento de forma distinta, y eso puede traducirse en efectos diferentes. Especialistas advierten que la exposición a desastres naturales afecta no solo la seguridad física, sino también el bienestar emocional, con posibles repercusiones en la salud mental a corto y largo plazo.
Los niños suelen expresar lo que sienten a través de su comportamiento más que con palabras. Por eso, después de un movimiento telúrico, es normal que cueste retomar la rutina, y los adultos deben estar atentos a cambios en su conducta.
La psicóloga infantil Yara Aguilar y la licenciada en psicología Nayelis Arias recomiendan hablar del tema con palabras sencillas, con tranquilidad y sin detalles catastróficos ni conversaciones alarmantes delante de ellos. Explicar lo ocurrido y decirles que los adultos trabajan para cuidarlos ayuda a evitar que imaginen escenarios peores. Como los pequeños también observan la reacción de sus padres, mantener la calma y explicarles qué hacer en una emergencia les devuelve la sensación de control.
Las especialistas sugieren retomar de forma gradual las rutinas de sueño, alimentación y asistencia escolar, y conversar sobre las medidas de seguridad del colegio. La cercanía física, como abrazos, tomarles la mano o sentarse cerca, les transmite que no están solos y ayuda a bajar el estrés. También es clave evitar frases como «no pasó nada» y permitirles sentir varias emociones a la vez. Arias propone juegos como construir bloques o dibujar, crear un rincón de la calma con cojines y libros, realizar actividades físicas y evitar ver noticias en presencia de los niños.
La Asociación Estadounidense de Psicología coincide en varias de estas pautas, como limitar la exposición a imágenes de la destrucción, mantener las rutinas y validar el miedo sin reprimirlo. Además, subraya que el bienestar del niño depende de la estabilidad emocional de su cuidador, por lo que los padres deben buscar espacios propios para desahogarse. Un estudio sobre los terremotos de Sichuan en 2008 y Pakistán en 2005 concluyó que la recuperación infantil está muy ligada a la familia y la comunidad, y que las escuelas pueden servir como plataformas para atender la salud mental después de un desastre.
Los especialistas aconsejan buscar ayuda profesional si, durante varias semanas, aparecen regresiones marcadas, como volver a mojar la cama o chuparse los dedos, o cambios importantes en la alimentación, como pérdida prolongada del apetito, mutismo o retraimiento excesivo.