Científico panameño halla nuevas pistas sobre placas tectónicas bajo Panamá
Un modelo tridimensional del subsuelo sugiere un sistema de doble subducción en el occidente del país, con implicaciones para estudiar terremotos.
Una investigación liderada por el científico panameño Isaac Guerra Araúz aportó nuevas evidencias sobre cómo interactúan las placas tectónicas bajo el territorio nacional. El trabajo busca entender mejor las causas de los terremotos y fortalecer los estudios de amenaza sísmica en el país.
Guerra Araúz es becario doctoral de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt). Junto a su supervisor doctoral, Katsuichiro Goda, desarrolló uno de los primeros modelos tridimensionales del interior de la Tierra bajo territorio panameño. Los resultados se publicaron en mayo de 2026 en la revista científica Tectonophysics.
Para construir el modelo, los investigadores analizaron 2,741 terremotos registrados entre 2013 y 2023, con datos de 148 estaciones sísmicas ubicadas en Panamá, Costa Rica y Colombia. Mediante tomografía sísmica estudiaron las estructuras del subsuelo hasta unos 80 kilómetros de profundidad.
El estudio identificó lo que describe como un sistema de doble subducción en el occidente del país, un proceso en el que placas tectónicas se hunden bajo otras estructuras terrestres desde direcciones opuestas. Por el Pacífico, las placas de Cocos y Nazca se introducen bajo la región, y los resultados también muestran evidencias de la subducción de la placa del Caribe bajo Panamá. Según el investigador, esto ayuda a comprender la actividad sísmica incluso en zonas donde históricamente se han registrado menos terremotos.
La investigación también halló variaciones en el espesor de la corteza, con profundidades aproximadas de entre 25 y 45 kilómetros, y diferencias en las propiedades de las rocas bajo Azuero, la cordillera de Talamanca y el área canalera. Además, los hallazgos llaman la atención sobre las estructuras sísmicas de la costa caribeña, donde existen formaciones capaces de generar terremotos importantes. Como referencia, Guerra Araúz recordó el terremoto de San Blas de 1882, con una magnitud estimada de alrededor de 8.0.
El científico aclaró que, aunque no es posible predecir cuándo ocurrirá un terremoto, conocer las estructuras geológicas y las fuentes sísmicas permite crear modelos más precisos para evaluar amenazas y avanzar hacia una planificación territorial y construcciones más seguras.
Tras el terremoto de magnitud Mw 7.7 del pasado 9 de octubre, el investigador regresó al país para recopilar información como parte de su tesis doctoral. En las últimas semanas realizó mediciones en Búcaro, La Pitaloza y Mariato, en el sur de la península de Azuero y la costa de Veraguas, donde se identificó ruptura superficial asociada al sismo. Según resultados preliminares, en Búcaro el terreno se desplazó entre 1 y 1.20 metros horizontalmente y cerca de 1 metro verticalmente. En Isla Cañas se registró un hundimiento de entre 15 y 30 centímetros, y se identificaron deformaciones en el fondo marino que pudieron contribuir a la generación de olas.
Guerra Araúz indicó que estos datos serán publicados en una revista científica internacional y en un informe accesible para la población. También participó en evaluaciones de daños en Azuero y Soná, con un análisis que incorpora información del especialista Luis Pinzón sobre Aguadulce, Penonomé y Atalaya, para estudiar la relación entre los daños, las características del suelo y la vulnerabilidad de las edificaciones.