Christa Pike denuncia dolor persistente tras la fallida ejecución en Tennessee
La mujer sobrevivió a dos inyecciones letales en septiembre y asegura que todavía no se recupera por completo. Las autoridades no han definido si intentarán ejecutarla otra vez.
Christa Pike, de 50 años, habló por primera vez desde el fallido intento de ejecutarla por inyección letal en septiembre, en Tennessee, Estados Unidos. En un comunicado difundido por su equipo legal en redes sociales este viernes, aseguró que no ha pasado un solo día sin dolor desde aquella noche. Describió molestias en el cuerpo, los brazos, las manos y la garganta, y dijo que todavía le cuesta hablar. Además, afirmó que el sufrimiento va más allá de lo físico y que también siente un dolor profundo en la mente y en el alma.
Pike fue dada de alta del hospital a finales de septiembre, después de sobrevivir a dos inyecciones letales con el fármaco pentobarbital, que la dejaron en estado crítico. Tras su recuperación, regresó a la prisión donde lleva unos 30 años recluida por el asesinato de Colleen Slemmer en 1995. Hasta ahora, se cree que es la única persona que ha sobrevivido a un intento de ejecución por inyección letal.
Sus abogados habían informado que, después del intento, Pike sufrió neumonía, tenía una inflamación importante en los brazos y no podía tragar. En su declaración, la mujer dijo que se está recuperando y que cada vez se siente más fuerte, aunque advirtió que sanar no equivale a estar bien.
El crimen ocurrió cuando Pike tenía 18 años. Ella y su entonces novio, Tadaryl Shipp, golpearon, torturaron y mataron a Slemmer, de 19 años, a quien habían conocido en un campo de capacitación para jóvenes de bajos ingresos. Shipp no recibió la pena de muerte porque no era mayor de edad legal cuando ocurrieron los hechos, y sigue preso. Pike fue además la primera mujer en enfrentar una ejecución en Tennessee en más de 200 años.
Los abogados de Pike llevan décadas buscando que se anule su condena. En los días previos a la fecha fijada para su muerte, la Corte Suprema de Estados Unidos y el gobernador Bill Lee rechazaron detener la ejecución. Después del fracaso, el equipo legal volvió a pedir que se le conmute la pena.
Lee suspendió todas las ejecuciones que quedan en el año y ordenó una revisión independiente para determinar exactamente qué ocurrió. En una audiencia judicial, el fiscal general adjunto del estado, Will Ayers, dijo que no sabía si Tennessee planea un nuevo intento. El juez ordenó conservar todas las pruebas relacionadas con el caso, que podrían servir de base para una demanda contra el estado. Consultado esta semana sobre un segundo intento, Lee respondió que, en su opinión, la sentencia seguirá igual, salvo que los tribunales determinen lo contrario.