Chile enfrenta una crisis económica con récord de desempleo bajo Kast
El gobierno de José Antonio Kast aplica austeridad fiscal mientras el desempleo llega a 9,6% y la actividad económica se frena.
A comienzos de octubre, el ministro de Hacienda de Chile, Jaime Quiroz, pidió a empresarios en Santiago no caer en el pesimismo. Su llamado llegó después de que se hicieran públicos varios indicadores económicos negativos que dibujan un panorama difícil para el país.
La inversión productiva, tanto privada como pública, no creció en el segundo trimestre del año, en gran parte por la caída de la construcción. El desempleo subió a un récord de 9,6%, su nivel más alto en más de cinco años, y la demanda interna casi no avanzó. El costo de la vida llegó a 4,1% interanual en julio, impulsado sobre todo por el alza de los combustibles, en un país que importa casi todo el crudo que consume. La minería también se desplomó. En agosto cayó 17,4% anual, lo que llevó a la actividad a su nivel más bajo en tres décadas.
El frenazo se refleja en el Producto Interno Bruto, que retrocedió 0,5% en el primer trimestre y 0,2% en el segundo, comparado con los mismos períodos del año anterior. Kast llegó al poder en marzo con la promesa de reactivar la inversión y el empleo. Hoy su aprobación es baja, pues las encuestadoras locales registran una desaprobación superior al 60%.
Uno de los episodios que más golpeó al bolsillo fue el llamado "bencinazo". Pocos días después de que comenzara la guerra en Irán, el gobierno decidió no intervenir y dejó que los precios de los combustibles subieran según el mercado. Hasta mediados de octubre, la gasolina encareció cerca de 30% y el diésel más de 40%, según promedios en la Región Metropolitana. Esa decisión generó manifestaciones y afectó a los hogares más vulnerables y a las pequeñas empresas.
La política de austeridad también pesa. El gobierno recortó 3% el presupuesto de todos los ministerios, redujo o cerró programas que considera ineficientes y disminuyó la inversión pública directa. El economista Nicolás Saldías, de la Economist Intelligence Unit, sostiene que estas medidas frenan el crecimiento, aunque han ayudado a bajar el déficit fiscal. Al mismo tiempo, el Congreso aprobó la llamada megarreforma, que reduce el impuesto a las empresas de 27% a 23% de forma progresiva. Kast la firmó a comienzos de octubre. El proyecto de Ley de Presupuesto para 2027 contempla un crecimiento real del gasto público de 1,5%, y la oposición lo critica por afectar programas sociales.
El Banco Central ajustó a la baja su proyección de crecimiento para este año, a un rango entre 0,25% y 0,75%, y el Fondo Monetario Internacional la fijó en 0,6%. Si se cumplen, Chile tendrá uno de los crecimientos más débiles de América Latina, solo por detrás de Bolivia. Algunos analistas creen que el precio de la energía podría bajar levemente el próximo año y que la producción minera repuntará, lo que abriría la posibilidad de una recuperación desde el primer trimestre de 2027.
Para responder al deterioro del empleo, el gobierno anunció un plan de unos US$1.300 millones que busca crear más de 100.000 puestos entre 2026 y 2027, mediante obras públicas y subsidios a las empresas que contraten. Según la fuente, este tipo de medidas no estaba en el plan inicial de austeridad, pero podría dar oxígeno a la economía si se cumple.