Cartier renueva su Roadster de 2002 con diseño aerodinámico y calibres propios
La Maison francesa reinterpreta el modelo con líneas más estilizadas, ergonomía renovada y movimientos de manufactura propia.
La casa francesa Cartier presentó una nueva versión de su reloj Roadster, un modelo lanzado en 2002 que vuelve a la alta relojería con un diseño actualizado. La propuesta toma como base las líneas fluidas de los fuselajes mecánicos y de los automóviles clásicos, y busca unir un estilo deportivo con la precisión artesanal que caracteriza a la firma.
Según la Maison, la reinterpretación consistió en ajustar las proporciones, estrechar las líneas y repensar la ergonomía del reloj sin alterar su silueta ojival, que es uno de sus rasgos más reconocibles. La intención, explican, fue conservar la identidad original del modelo y darle una presencia más contemporánea.
El diseño mantiene elementos que recuerdan a un tablero de instrumentos. La esfera se inspira en los velocímetros de otras épocas, la corona conserva su forma ojival y la lupa de la fecha, en forma de faro, sigue integrada en el cristal. Además, se añadieron cuatro nuevos remaches en el bisel, que refuerzan la sensación de solidez. La minutería tipo ferrocarril y los números romanos se mantienen, pero ahora destacan gracias a una técnica de estampación que aporta más profundidad y contraste.
Para sacar adelante la reinterpretación participaron más de cien artesanos, entre diseñadores, pulidores, estampadores y maestros relojeros. La colección se ofrece en tres versiones, oro, oro y acero, y acero, y en dos tamaños, mediano y grande.
En el apartado técnico, la línea funciona con dos calibres automáticos de manufactura propia. El calibre 1847 MC equipa las versiones grandes, de 47 × 38 mm, mientras que el calibre 1899 MC va en los modelos medianos, de 42,5 × 34,9 mm. Ambos garantizan una hermeticidad de hasta 10 bares, equivalente a unos 100 metros.
Otro punto destacado es el sistema patentado QuickSwitch, que permite cambiar el brazalete metálico por una correa de piel de aligátor o de caucho con un solo gesto y sin herramientas. Con esta función, Cartier apuesta por un reloj pensado para la vida cotidiana sin perder su carácter de lujo atemporal.