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TECNOLOGÍA

Capibot, un peluche con forma de capibara para acompañar a niños con autismo

Un prototipo creado por tres estudiantes de la Universidad UTE en Ecuador llegó a un congreso internacional en Italia. Busca facilitar la interacción entre niños con autismo y sus terapeutas.

Redacción Nacional, 10:15 a.m. · 2 min de lectura
Capibot, un peluche con forma de capibara para acompañar a niños con autismo

Una escena en un parque dio origen a Capibot. Un niño con autismo y dificultades para relacionarse se acercó a un perro que paseaba Mateo Fabara, estudiante de mecatrónica de la Universidad UTE. Hace dos años, Fabara, Josué Espín e Israel Robayo decidieron convertir esa experiencia en un proyecto académico orientado a crear tecnología asistiva para un grupo vulnerable.

El resultado es un peluche con forma de capibara que incorpora una pantalla y un dispositivo con conectividad inalámbrica, además de un módulo regulador y otro de carga. La parte electrónica se puede extraer para limpiar el peluche. El sistema se conecta a un computador, una tableta o un teléfono móvil mediante un programa, desde el cual el terapeuta envía estímulos visuales al niño y registra respuestas positivas, negativas o neutras. Esos datos se almacenan en una base de datos para seguir el avance del tratamiento.

Wilson Pavón, profesor e investigador de la carrera de Mecatrónica de la UTE, explicó que por ahora el prototipo solo emite estímulos visuales, aunque el equipo analiza incorporar sonidos y vibraciones en el futuro. También señaló que, al ser un peluche, podría servir como herramienta de regulación. Aclaró que Capibot no diagnostica, trata ni evalúa, y que tampoco reemplaza al terapeuta, sino que funciona como un medio de comunicación entre las partes en un ambiente controlado.

El proyecto se encuentra en fase de desarrollo y validación. Fue presentado en el IEEE Smart World Congress 2026, realizado en la Universidad de Calabria, en Italia, donde despertó interés de investigadores. Según Josué Espín, de 23 años, el equipo fue seleccionado entre más de 400 proyectos y se diferenció porque integró un peluche como mecanismo de interacción. Durante el evento establecieron vínculos académicos con España, Italia, Canadá y Rusia, y recibieron observaciones para fortalecer las siguientes etapas.

Entre los planes también figura la inteligencia artificial, para que el sistema analice ciertos comportamientos y emita avisos o estímulos que ayuden al niño a autorregularse. El diseño modular permite cambiar el peluche según el contexto. En Italia, el prototipo llevó una máscara del Diablo Uma, figura folclórica de la región andina de Ecuador ligada a la fiesta del Inti Raymi. Espín explicó que el grupo quiso representar a su país.

Los creadores reconocen que el desarrollo aún requiere protocolos éticos y pruebas controladas antes de cualquier uso real. Aun así, su propuesta busca demostrar que la tecnología puede ser inclusiva y transformadora para las personas más vulnerables.

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