Brasil elige entre Lula y Flávio Bolsonaro en una votación de alta tensión
Más de 158 millones de electores están convocados este domingo en una contienda con empate técnico y repercusiones para toda la región.
Más de 158 millones de brasileños están convocados a las urnas este domingo para elegir presidente. La votación enfrenta al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, con el ultraderechista Flávio Bolsonaro, y su resultado tendrá efectos que van más allá de las fronteras del país.
Lula, de 80 años, aspira a un cuarto mandato no consecutivo y quiere mantener a Brasil como uno de los principales referentes del progresismo sudamericano. Su rival tiene 45 años, es abogado e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien fue condenado por su participación en un intento de golpe de Estado. Tras esa condena, Flávio asumió el liderazgo de la candidatura familiar.
El resultado indicará si Brasil mantiene la orientación política que encabeza Lula o se suma a la corriente de gobiernos de derecha que ha ganado espacio en varios países de la región. Como principal economía de América Latina, el país pesa en el equilibrio regional, y su decisión también es seguida desde Washington, en la parte final del mandato del presidente estadounidense Donald Trump.
Lula ha respondido a las presiones de Estados Unidos con un discurso centrado en la soberanía y en el rechazo a cualquier injerencia externa. En su reciente intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas defendió la autonomía del país con una frase contundente sobre el lugar de Brasil en el mundo. Flávio, en cambio, plantea una mayor cercanía con la agenda de seguridad de Washington y ha prometido que Brasil se incorporará al Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Estados Unidos y respaldada por otros gobiernos de la región.
La campaña estuvo marcada por acusaciones cruzadas y episodios de desinformación que desplazaron buena parte del debate sobre propuestas de gobierno. Parte de la controversia gira en torno al caso Banco Master, señalado como uno de los mayores fraudes financieros del país. Su propietario, el empresario Daniel Vorcaro, habría mantenido relaciones con figuras de distintos sectores e instituciones de los tres poderes del Estado. Trascendió además que Flávio habría solicitado a Vorcaro unos 12 millones de dólares para financiar una película biográfica sobre su padre, mientras que el candidato había afirmado inicialmente que no conocía al banquero. Lula no ha sido señalado personalmente, aunque la cercanía entre Vorcaro y el magistrado Alexandre de Moraes también generó repercusiones por el papel del juez en el proceso contra Jair Bolsonaro.
Las encuestas muestran un empate técnico y ambos candidatos registran altos niveles de rechazo entre los electores. Ante ese panorama, cada uno busca captar votantes de otras fuerzas. Bolsonaro pide un "voto inteligente" y sostiene que solo su candidatura puede derrotar al actual mandatario. Lula, por su parte, concentra parte de su estrategia final en movilizar a quienes podrían abstenerse.
La participación será un factor clave. En la primera vuelta de 2022 cerca del 21 % de los electores habilitados no acudió a votar. La campaña de Lula dirigió esfuerzos hacia los mayores de 70 años, grupo que no está obligado a votar y que, según datos citados durante la campaña, representa más del 10 % del electorado.