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POLÍTICA

Lula y Flávio Bolsonaro se disputan Brasil en una elección tensa y polémica

El presidente Lula enfrenta al senador Flávio Bolsonaro, que está bajo investigación por corrupción, con una posible segunda vuelta el 25 de octubre.

Mesa Internacional, 8:37 a.m. · 3 min de lectura
Lula y Flávio Bolsonaro se disputan Brasil en una elección tensa y polémica

Brasil vive este domingo una elección en la que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, disputa el voto con el senador conservador Flávio Bolsonaro, de 45. La competencia mantiene en tensión a una nación que suele verse como el principal bastión de la izquierda en América Latina.

Flávio Bolsonaro intenta aprovechar el avance de las fuerzas conservadoras en la región y se apoya en el peso político del apellido de su familia. Su padre, el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, es aliado del presidente estadounidense Donald Trump. Trump dijo esta semana que sigue de cerca el proceso electoral brasileño, aunque hasta ahora no ha respaldado de forma directa al senador.

Los sondeos ubican a Lula con una ligera ventaja, pero anticipan una segunda vuelta el 25 de octubre en la que ambos aparecen prácticamente empatados. Felipe Nunes, director del instituto Quaest, señaló que la elección está igualada pero no definida, y que en la última semana se decide hacia dónde se inclinarán los votantes que todavía pueden cambiar de opinión.

Muchos electores enfrentan una decisión sin entusiasmo. Algunos votarán por lo que consideran el mal menor, mientras otros respaldarán a su candidato aunque no lo vean como la mejor alternativa. Así lo reflejan testimonios recogidos en Juiz de Fora, en el sureste del país, y en Río de Janeiro.

La campaña arrancó marcada por escándalos de corrupción, entre ellos una investigación que involucra a Flávio Bolsonaro. Según la información disponible, el caso se relaciona con una solicitud de dinero a un banquero detenido por estafa para financiar una película sobre su padre. En las últimas semanas, sin embargo, el debate se trasladó a controversias difundidas en redes sociales. Una de las más fuertes giró en torno a la religión: Lula difundió una información falsa según la cual Bolsonaro buscaba quitarle a Nossa Señora Aparecida el título de patrona de Brasil. Bolsonaro calificó la afirmación de noticia falsa y la comparó con el ataque con arma blanca que sufrió su padre durante la campaña de 2018. Brasil es uno de los países con mayor población cristiana del mundo, por lo que el voto religioso tiene un peso importante.

Otro choque surgió por declaraciones de Lula sobre los exámenes de próstata. El mandatario dijo que los hombres son cobardes para someterse a esas revisiones, mientras las mujeres están acostumbradas desde niñas a los exámenes ginecológicos. Flávio Bolsonaro lo acusó de machista y sostuvo que las mujeres deben ser protegidas. Luego, las palabras de Lula se volvieron virales y en algunos casos se presentaron como si aludieran al abuso sexual.

Lula afirmó que mantiene la confianza en ganar en primera vuelta, aunque reconoció que la definición podría llegar después. Su gobierno termina su tercer mandato con una tasa de desempleo en mínimos y una inflación contenida, pero también enfrenta una desaceleración económica y una creciente preocupación por la inseguridad. Entre sus medidas, destaca el aumento de los recursos del programa Bolsa Familia y la prohibición de las apuestas en línea. Flávio, por su parte, se presenta como una figura más moderada que su padre y centra su campaña en una propuesta de mano dura contra la inseguridad. Su equipo cree que las encuestas subestiman a la derecha, y el senador Rogério Marinho, jefe de campaña, sostuvo que en las últimas cuatro elecciones el voto conservador superó en entre 3 y 4 puntos lo que anticipaban los sondeos.

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