Brasil decide este domingo un rumbo que alcanza a toda América Latina
El balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula definirá economía, seguridad, Amazonia y la influencia de Estados Unidos en la región.
Este domingo Brasil elige entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva en un balotaje cuyo resultado tendrá efectos más allá de sus fronteras. Están habilitados para votar 158 millones de brasileños. Flávio, de 45 años, sorprendió al ganar la primera vuelta, mientras Lula, de 80 años, busca su cuarto mandato. La diferencia entre ambos en votos válidos fue de 1,9 puntos porcentuales, la menor en una primera vuelta desde la recuperación de la democracia, y algunas encuestas anticipaban un empate técnico.
En lo interno, Flávio propone liberalismo económico, rebaja de impuestos y mano dura en seguridad. Entre sus planes figura movilizar militares contra grupos criminales y construir cárceles de máxima seguridad inspiradas en la que opera el salvadoreño Nayib Bukele, pese a denuncias de abusos en ese modelo. También prevé recortar gasto público equivalente a 1,5% del PIB, sin explicar con detalle cómo lo hará. Algunos economistas dudan que pueda lograrlo sin tocar el presupuesto social. Lula, en cambio, plantea ampliar el papel del Estado, fortalecer las políticas sociales y reforzar los derechos laborales.
El peso regional del balotaje es grande. Brasil es el país más poblado de América Latina y también su economía más importante. Desde 2025, las siete elecciones presidenciales de la región han llevado al poder a candidatos de derecha, y un triunfo de Flávio reforzaría esa tendencia. Su perfil se parece al de gobernantes aliados de Donald Trump, y ha planteado que Brasil se aleje del Mercosur para negociar acuerdos con Estados Unidos, como hizo Javier Milei en Argentina.
El medioambiente también está en juego. Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, padre del candidato, la deforestación de la Amazonia aumentó, según expertos, por menos controles y mayor tolerancia a actividades agropecuarias y mineras. En cambio, bajo Lula la destrucción de la selva cayó este año al menor nivel en casi cuatro décadas, según datos oficiales. Organizaciones que monitorean los bosques advirtieron que los cambios políticos en la región podrían amenazar la protección forestal.
La presencia de Estados Unidos completa el cuadro. Washington ha impulsado el Escudo de las Américas, una alianza con 14 países que busca combatir organizaciones narcotraficantes. Brasil y México han quedado al margen. Lula ha rechazado lo que llamó tentaciones hegemónicas en la región, mientras Flávio ha manifestado su interés en sumarse a esa coalición. Analistas consultados sostienen que una derrota de Lula beneficiaría la agenda de Trump en el continente, y que un gobierno afín a Washington podría facilitar el acceso a tierras raras, minerales clave para la tecnología.
Para Lula, este sería su último proceso electoral, según ha indicado. Su gestión perdió apoyo en casi todas las clases sociales frente a 2022, aunque mantuvo respaldo entre los más pobres. Una victoria le daría un triunfo significativo en una carrera marcada por la política social y la corrupción en su partido, y mantendría a la izquierda al frente de los dos países más poblados de la región, Brasil y México. Una derrota, en cambio, dejaría a la izquierda latinoamericana sin uno de sus referentes principales.