Brasil vota con empleo récord, tasas altas y deuda en aumento
La mayor economía de América Latina elige presidente el 4 de octubre con señales mixtas. El crecimiento pierde fuerza mientras el déficit fiscal ronda el 10 % del PIB.
Brasil acude a las urnas con una economía que todavía muestra fortaleza en el empleo y una inflación controlada, pero que arrastra problemas fiscales y monetarios. El próximo presidente de la mayor economía de América Latina deberá enfrentar una desaceleración, tasas de interés elevadas, más deuda pública y un déficit cercano al 10 % del PIB. La elección del domingo 4 de octubre enfrenta al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quienes proponen rumbos económicos distintos.
Durante la última década, el país salió de una etapa de recesión y bajo crecimiento, pero la expansión de los últimos años empezó a perder impulso. El PIB creció 3,2 % en 2023 y 3,4 % en 2024, impulsado en parte por programas sociales, aumentos reales del salario mínimo y medidas de crédito público. Después, el ritmo se moderó: la economía avanzó 2,3 % en 2025 y las proyecciones citadas apuntan a un crecimiento inferior al 2 % este año, con el agro como uno de los principales soportes. El economista Renan Pieri, de la Fundación Getulio Vargas, considera que Brasil creció por encima de su potencial durante los últimos cuatro años.
Uno de los obstáculos más pesados son las tasas de interés. Tras mantener la tasa básica en niveles mínimos durante la pandemia, el Banco Central inició un ciclo de endurecimiento para contener la inflación. La tasa llegó a 13,75 % al inicio del Gobierno de Lula, bajó hasta 10,5 %, volvió a subir hasta 15 % y hoy se ubica nuevamente en 13,75 %. El dinero caro frena el crédito y la inversión, y presiona a los hogares: las familias destinan cerca de un tercio de sus ingresos al pago de deudas, según los datos citados. Sidney Lima, analista de Ouro Preto Investimentos, afirma que esa combinación de endeudamiento y tasas altas representa una presión significativa para la economía.
El frente fiscal es otro de los grandes retos. La deuda pública pasó de 73,5 % del PIB en 2022 a 82,9 % en agosto de este año. El resultado fiscal también se deterioró: el déficit, incluido el pago de intereses, llegó a 9,48 % del PIB interanual en agosto, frente a 4,68 % al cierre de 2022. Economistas citados por EFE coinciden en que el próximo Gobierno tendrá que atender el crecimiento del gasto público y buscar mecanismos para mejorar las cuentas. Lula defiende la responsabilidad fiscal, pero rechaza lograrla con recortes de gasto. Flávio Bolsonaro propone reducir el gasto público como parte central de su plan.
En contraste, el mercado laboral sigue siendo uno de los indicadores más sólidos. La tasa de desempleo está en 5,3 % de la población activa, muy por debajo del promedio cercano al 9 % registrado en 2022. El número de ocupados alcanzó un récord de 103,5 millones y los empleos formales también están en niveles históricos. Aun así, la informalidad sigue alta, cerca del 37 % de los trabajadores. El ingreso medio real subió y se sitúa en torno a 3.777 reales, unos 730 dólares o 640 euros.
La inflación interanual se ubica en 4,22 %, por debajo del techo de la meta de 4,5 %. Sin embargo, el costo de vida sigue preocupando a los hogares, sobre todo por los alimentos. Durante el Gobierno de Jair Bolsonaro, los alimentos subieron más del 50 %. Con Lula, los precios también siguieron aumentando, aunque a un ritmo menor, de alrededor del 13 %, según los datos citados. Durante la campaña, el propio Lula reconoció que una parte de la población considera caros los productos básicos.
El resultado de las urnas definirá quién administrará una economía con señales contradictorias. Brasil mantiene un mercado laboral firme, un número récord de ocupados e inflación dentro de la meta, pero también enfrenta tasas altas, mayor endeudamiento, un déficit elevado y una economía que pierde velocidad. Estos desafíos estarán en la agenda del próximo Gobierno, sin importar qué modelo de política económica termine aplicándose.