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SALUD

Un autobús de barbería se convierte en sala de neonatos en Chitré

Tras el terremoto que sacudió Panamá, el personal médico atiende a tres bebés prematuros en un vehículo cedido por un particular.

Redacción Nacional, 2:53 p.m. · 2 min de lectura
Un autobús de barbería se convierte en sala de neonatos en Chitré

En Chitré, provincia de Herrera, el personal médico atiende a tres bebés prematuros dentro de un autobús que hasta el pasado viernes funcionaba como barbería móvil. El vehículo, pintado de negro mate y con espejos y luces led en su interior, ahora sirve de unidad de cuidados frente al hospital público de la ciudad.

El cambio se produjo tras el terremoto que golpeó Panamá ese mismo viernes al mediodía. Las cifras difundidas sitúan el sismo entre magnitud 7,5 y 7,7. No dejó víctimas mortales y apenas unas treinta personas resultaron con heridas leves, algo que las autoridades calificaron como un milagro. Sin embargo, los daños alcanzaron a 24 centros de salud y a más de 2.000 infraestructuras, sobre todo en la península de Azuero, una zona de pueblos pequeños con población envejecida que vive de la agricultura y la ganadería.

Por los daños, muchos hospitales tuvieron que atender a sus pacientes al aire libre, bajo carpas climatizadas entregadas por el Gobierno y otras donadas por Estados Unidos. El autobús fue cedido de forma provisional por un particular. La subdirectora regional de Salud de Herrera explicó que los recién nacidos necesitan equipos tipo CPAP para una mejor ventilación pulmonar, porque sus pulmones aún no han madurado, y que el calor los estaba poniendo rojos en la calle durante las primeras horas tras el sismo.

El equipo médico cuida a los bebés entre tubos, bolsas de líquidos y cajas de medicamentos, mientras mantiene la calma pese a las circunstancias. El autobús contaba con su propio aire acondicionado, al que se sumaron otros dos equipos para mantener mejores condiciones dentro del vehículo.

La situación de Chitré se repite en las zonas más golpeadas. Hay salas improvisadas en calles y parques, pacientes en camas bajo carpas y personal que trabaja durante horas. Los recorridos por la zona durante el fin de semana muestran carreteras cortadas en tramos por grietas o desplazamientos de tierra, vecinos acampados en parques que se alimentan de ollas comunales, y iglesias, viviendas y sedes de gobiernos locales destruidas.

La ayuda humanitaria sigue llegando, aunque todavía no alcanza los pueblos más alejados. El Gobierno decretó el Estado de Emergencia para desembolsar 100 millones de dólares y atender las afectaciones. Aún no se ha calculado el costo económico de los daños, los comercios de más de un nivel siguen cerrados por precaución y las clases están suspendidas en todo el país.

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