Ábrego advierte que el narcotráfico en Panamá busca poder y no solo droga
El ministro de Seguridad describe un sistema de subcontratación criminal que fragmenta las operaciones y complica las investigaciones.
El ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego, advirtió que el crimen organizado en Panamá ha cambiado profundamente frente a lo que se veía en décadas pasadas. Según explicó, las redes del narcotráfico ya no se limitan al trasiego de drogas, sino que buscan adquirir poder económico, político y social. Para lograrlo, se infiltran en la sociedad civil y en la esfera pública mediante formas indirectas de participación, financiamiento e influencia que pasan desapercibidas.
Ábrego explicó que en el país no existe un cartel específico ni una banda única que controle el territorio. En su lugar, el fenómeno opera como un sistema de subcontratación criminal. La organización principal, que dirige la logística, contrata a grupos locales para tareas separadas: seguridad, acopio e introducción de la sustancia en los puertos. Según el funcionario, esta división impide que una célula conozca el trabajo de otra, lo que dificulta las investigaciones.
Según el ministro, las redes transnacionales ya no pagan a esos grupos con dinero en efectivo, sino con kilos de cocaína. Las pandillas locales, obligadas a vender esa mercancía en el mercado interno, se disputan el control de los clientes en Panamá.
El funcionario también identificó una ruta triangular que las pandillas utilizan para abastecer los puertos. Esta conecta Colón, San Miguelito y el sector este de la capital, que incluye Pacora, Felipillo y la 24 de Diciembre. Añadió que la posición geográfica del país y su infraestructura de clase mundial atraen al crimen, que busca contaminar contenedores. Las organizaciones han reorientado sus envíos hacia Europa y Australia, mercados donde un kilo de cocaína alcanza hasta $101,000, lo que reduce el tráfico hacia Estados Unidos.
Frente a esta amenaza, el Servicio Nacional Aeronaval reforzó los patrullajes e incautaciones en altamar. Las autoridades han decomisado más de 70 toneladas de droga con el objetivo de que los cargamentos no lleguen a tierra firme y no alimenten la violencia urbana.