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CIENCIA

Agua caliente, lodo y burbujas en Búcaro: qué explica la geología

Un ingeniero en cuencas y geología atribuye el fenómeno al terremoto del 9 de octubre y descarta una señal de sismo inminente. Advierte, eso sí, del riesgo de hundimiento en la arena blanda.

Redacción Nacional, 2:12 p.m. · 2 min de lectura
Agua caliente, lodo y burbujas en Búcaro: qué explica la geología

En la playa de Búcaro, en Tonosí, Los Santos, un brote de agua, lodo y burbujas que sale de la arena ha causado asombro tras el terremoto del 9 de octubre. Un video que circula en redes muestra cómo una vara se hunde más de dos metros en el suelo. Para entender lo que ocurre, se consultó a Rigoberto J. Díaz M., ingeniero en manejo de cuencas hidrográficas y ambiente, con formación en geología y geomorfología.

Según el especialista, se trata de una manifestación superficial de fluidos del subsuelo. El agua subterránea, al encontrar vías de escape abiertas por el sismo, sube con fuerza y arrastra partículas finas que forman el lodo. Al mismo tiempo, libera gases atrapados, lo que produce el burbujeo. El movimiento fractura la corteza y altera la permeabilidad de las rocas, y esas grietas funcionan como chimeneas naturales.

El calor tiene una explicación geológica. La temperatura del interior terrestre aumenta con la profundidad, y el agua que sale proviene de acuíferos profundos que ya estaban calientes. Al subir rápido, no alcanza a enfriarse. El experto indicó que se trataría de un fenómeno geotérmico ligado a fallas de la región, no de actividad volcánica. Las burbujas podrían ser gases comunes, como dióxido de carbono o metano.

Lo observado corresponde a la licuefacción del suelo. Cuando el agua llena los espacios entre los granos de arena, el terreno pierde resistencia y se comporta como un lodo denso. En esas condiciones, un objeto o el pie de una persona puede hundirse con facilidad. Además, si el agua sale a temperaturas altas, podría provocar quemaduras en la piel.

El especialista aclaró que no se trata necesariamente de una amenaza catastrófica, aunque sí pueden existir riesgos físicos locales, porque el suelo puede estar frágil e inestable. Para descartar por completo cualquier peligro se necesitan estudios técnicos, monitoreo y toma de datos en campo. Según explicó, este tipo de efectos se ha documentado tras grandes terremotos, con cambios en caudales de ríos, turbidez en pozos y pequeños montículos de lodo.

El fenómeno podría durar días o algunas semanas y desaparecer cuando la presión baje y los sedimentos sellen las grietas. Una réplica de gran magnitud, en cambio, podría reactivar los conductos. La fuente indica que el sismo tuvo una profundidad aproximada de entre 10 y 12 kilómetros. El experto subrayó que la aparición de agua y lodo no es, por sí sola, una advertencia de otro terremoto inminente, y reconoció que desconoce el período de retorno de la falla involucrada.

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