Arquidiócesis de Panamá revisa sus procesos tras informe sobre denuncias de abuso
El estudio analizó 37 denuncias entre 2001 y 2025 y detectó fallas en la atención a víctimas, el acompañamiento y la trazabilidad de los casos.
La Arquidiócesis de Panamá inició una revisión de sus procedimientos después de presentar un informe que evaluó cómo se han manejado las denuncias de abuso sexual dentro de la Iglesia entre 2001 y 2025. El documento identificó 37 denuncias en ese periodo. De ellas, 24 fueron consideradas con responsabilidad evaluable directamente atribuible a la Arquidiócesis, mientras que el resto quedó fuera del rango de análisis.
El estudio también señaló aspectos que necesitan mejoras, entre ellos la poca atención a las víctimas, la falta de acompañamiento, la dificultad para seguir cada caso y el riesgo de sanciones. Entre las denuncias admitidas, nueve involucraban a menores de edad y 11 a adultos en situación de vulnerabilidad.
Gerardo Guerrero, de la Oficina de Escucha y de la Pastoral de Cuidado, explicó que la presentación del informe abre una nueva etapa para la institución. Según indicó, el siguiente paso es revisar las recomendaciones y definir acciones a corto, mediano y largo plazo. Guerrero sostuvo que uno de los cambios principales debe ser poner a las víctimas en el centro de la atención y dejar de tratar los casos solo como cifras.
En ese sentido, recordó que la Pastoral de Cuidado y la Oficina de Escucha fueron creadas hace aproximadamente dos años, instancias que no existían en 2001. La oficina recibe denuncias de posibles abusos o acoso, consultas de personas que hayan observado situaciones irregulares y contactos de quienes se identifiquen como posibles víctimas. Funciona fuera de las instalaciones de la Arquidiócesis, en la Universidad Santa María La Antigua, en el edificio de posgrado, piso 2, oficina 216, y es atendida por laicos. Según Guerrero, la decisión responde a la intención de ofrecer un espacio distinto al entorno institucional de la Iglesia. Dependiendo de cada caso, las personas pueden recibir acompañamiento psicológico, espiritual, jurídico o médico.
El informe también diferencia las sanciones del derecho canónico de las consecuencias de un proceso en la justicia ordinaria. Según el documento, en varios casos de agresiones a menores, cinco procesos se tramitaron por la vía canónica y terminaron con la expulsión de los responsables del servicio ministerial, como sacerdotes. Guerrero explicó que, ante una denuncia que involucre a un menor, el caso debe trasladarse a las autoridades judiciales competentes, y que quien reciba esa información está obligado a reportarla conforme a la legislación nacional.
Tras la presentación pública, Guerrero indicó que no se han recibido nuevas denuncias, aunque sí consultas en la Oficina de Escucha. Señaló que el primer contacto suele ser difícil, sobre todo cuando los hechos ocurrieron años atrás, y que factores como la culpa, el miedo o la intimidación pueden retrasar la revelación de una situación de abuso. La oficina, según dijo, seguirá disponible para quienes decidan retomar un caso. Finalmente, señaló que uno de los retos principales será mejorar la trazabilidad, para que las personas conozcan el avance de su denuncia, y que las actuaciones canónicas pueden coexistir con las obligaciones previstas por la legislación panameña.