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CULTURA

Cuerpos que desafían la gravedad en escena del PRISMA 2026

Ana Jordão y Vincent Kollar presentan en Panamá una pieza de danza y circo contemporáneo que juega con la suspensión, las sogas y la confianza entre bailarines.

Redacción Nacional, 12:01 a.m. · 2 min de lectura
Cuerpos que desafían la gravedad en escena del PRISMA 2026

Un recinto oscuro, apenas iluminado por dos focos, recibió al público. Después se escucharon unos pasos, y así comenzó A Body and other Objects, una pieza de danza y circo contemporáneo que llegó a Panamá desde Alemania con Ana Jordão y Vincent Kollar como intérpretes.

La obra pone el cuerpo en relación con otros cuerpos y con objetos, pero sobre todo con la gravedad. Kollar y Jordão se buscan con la mirada, se encuentran y, por momentos, parecen a punto de perder el equilibrio. Nunca llegan a caer. Se sostienen mutuamente durante toda la función, y esa tensión entre el temor a la caída y la seguridad con que se mueven marca buena parte de la experiencia.

La presentación forma parte de la versión número quince del PRISMA–Festival Internacional de Danza Contemporánea de Panamá. Según el relato, el público observa cada movimiento esperando la caída, mientras los intérpretes parecen saber con exactitud cuándo sostenerse.

Una de las imágenes más fuertes ocurre cuando Jordão queda suspendida por su propio cabello, sujeta a una gran soga. Su cuerpo deja el suelo, gira y se eleva. La confianza entre los dos bailarines, la cuerda, el espacio y el cabello parecen sostener toda la escena, aunque desde los asientos la sensación era otra: que cualquier cosa podía suceder.

En medio de la puesta, las sombras de los cuerpos se proyectan sobre el telón negro. Se deforman y, por momentos, cuesta distinguir si lo que se mira son los cuerpos o sus siluetas. La atención del público se mantiene fija y la ansiedad se percibe en la sala.

Hacia el final, Jordão desciende de la soga como si bajara por una escalera, con una calma notable. Para quien escribe, ese fue el momento más destacado, porque la cuerda que parecía una amenaza se transforma en un camino de regreso al piso.

La pieza también construye figuras con las sogas, incluido un triángulo formado mientras la bailarina permanece en el aire. Esa ligereza contrasta con lo que el público sabe del cuerpo: que pesa, que cae y que necesita un punto de apoyo. El cierre es vibrante y vuelve a usar las cuerdas como eje de la escena.

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